Hagámonos nanai
Una exploración de nuevos formatos (compartidos)
Llevaba un tiempo fraguando dentro de mí el deseo de armar un club de lectura. Estaba participando lo más activamente que podía de Sobremesa Talleres, instancia en línea que transité y donde escuche y compartí lecturas por un poco más de dos años. Algunas amigas habían implantado la idea en mi mente la idea de armar algo propio, en Valparaíso. Y no voy a mentir, tenía muchas ganas de encontrarme presencialmente.
Entre el 2018 y 2020 habité un grupo de amigas que, bajo el alero de mi también periodista amiga Valeria Viancos, nos reuniámos presencial - y luego virtualmente - para analizar ciertos textos con enfoque feminista. Fue una instancia muy nutritiva y segura y afectuosa donde leímos publicaciones muy interesantes, desde ensayos hasta novelas. Siempre se sumaban nuevas voces y eso era nutritivo.
Cuento corto, después de muchos años comencé a tejer la posibilidad de llevar un club en mi territorio, en la ciudad que habito. Muchas personas me preguntaban por este tipo de actividades y tras varias conversaciones, algunas con amigas y otras conmigo misma, nació el concepto de Club Nanai.
El Nanai como palabra lo llevo instalando en mi vida hace un rato, por lo que entre la diversidad de títulos que me interesaba propiciar, comencé a seleccionar aquello que me resonaba en torno a los afectos, comprendiendo que eso tiene un montón de derivas.
Entonces, curé los libros, se conversó el espacio que comparto con otros creativos, justamente al que llegué con la intención de armar un grupo, una pequeña comunidad segura, crítica e inquieta que busque aprender y compartir de sus lecturas.
Por otra parte, tenía botado un proyecto llamado Nanai en torno a los afectos, podcast pandémico que vio su fin, pero siempre quiso seguir jejeje. Así que pensé que era la energía coherente que quería transmitir, en conjunto con mi amiga Francisca Rodríguez, con quien estamos ahora estrenando este Club Nanai.
Hay cosas que una se cuestiona y da vueltas, y ya era nuestro tiempo de salir del discurso y volverlo práctica, así que nos lanzamos con tres títulos dentro del periodo de fin de año. Comenzamos pensando en las relaciones afectivas desde autoras latinoamericanas, textos no tan extensos que nos instan a pensar los vínculos y cómo la sociedad nos brinda perspectivas de los mismos.
Además nos reunimos en Casa Temporal, en Cerro Alegre, desde donde podemos recibirles con cariño y comodidad. No tienes que ser de Valparaíso o saber de literatura. Nuestra primera sesión, con el libro Linea Nigra de Jazmina Barrera, fue súper enriquecedora y muy amena y participaron personas distintas en edades y contextos, hubo mucho humor y escucha.
Nosotras facilitamos el material de lectura, el espacio y un brunch en un lugar cerrado donde mediamos comentando sobre la obra, las autoras, intencionando el diálogo desde las experiencias lectoras y recolectando lo que de cada quien surge.
Club Nanai es para todos y todas. Es algo que estamos haciendo realmente con esta intención que decía de reunirnos, de salir de nuestra zona de confort para compartir algo tan lindo como la lectura, que nos brinda múltiples imaginarios, vivencias y estilos. Lo que hoy planteamos es solo el inicio de algo que queremos ir abriendo, transformando, cuidando y proponiendo, en especial generando alianzas en el territorio.
Hablando con mi amiga Frani, sobre este mismo experimento e impulso, me comenta que:
“Creo que lo principal tiene que ver con el encuentro y el escuchar y escucharme en las palabras de otras. Las lecturas son como un activador de conversaciones bien profundas que no solemos tener en la vida cotidiana, es inevitable visitar la propia historia, porque somos eso. Pero también nos permite hablar del colectivo, porque una siempre está perdida como dentro de una misma, y esas conversaciones te hablan de que no estás solas, ni la persona que lo escribió, ni quienes nos estamos reuniendo en torno a esto. Se remueven emociones y es bonito saberse encontrar también en eso, en la palabra y en el encuentro mismo con otras”.
¿Y tú, te sumas a encontrarnos?





